Translate to...

sábado, 7 de junio de 2014

Capítulo dos: El duro golpe de la realidad

Entramos en fila a la enfermería y la primera soy yo. Me cortan el pelo con máquina, ahora parezco un hombre sobre todo por mi mandíbula un tanto marcada. Cuando entra Luz, sale con la cabeza rapada excesivamente. Al resto les cortan el pelo al estilo militar de las películas y a Paula le cortan el pelo igual que a mí.Luego nos guían a nuestras literas, no nos separan por sexo; pero no me importa lo más mínimo. Nos dan el uniforme y bastante ropa de tonos verdosos. Mientras me acomodo en un litera de arriba veo como debajo de mí se pone Luz y en la litera de arriba justo a mi derecha se coloca Al.Me tumbo y una idea cruza mi mente. Miro por una de las diminutas ventanas que hay cerca de mí y observo como un pelotón corre, luego un poco más allá; hay otro pelotón practicando el combate cuerpo a cuerpo… Snipper camina hacia un grupo que supongo serán de los de mayor rango, pues se han dejado crecer el pelo un tanto. Algunos de ellos cargan armas de gran calibre, pero lo que más veo son rifles con mira de francotirador.

Salto de la litera decidida y me cambio sin reparar en los demás; cuando estoy lista salgo andando con calma. Observo todo, pues desde pequeña mi padre me enseño que en tiempos de necesidad es mejor estar atento y estudiar todo a tu alrededor; quién sabe cuando tendrías que huir o pelear por tu vida. Camino sin prisas y evitando entrar en el camino de cualquier persona. Cuando paso cerca de lo que parece la cafetería el olor a café me golpea. De pequeña me gustaba ese olor, pero ahora no puedo soportarlo. Olía a café cuando asesinaron a mi familia… aprieto los puños, y me obligo a olvidarme de ello. Vuelvo sobre mis pasos, cavilando si podré aguantar un entrenamiento como el que estoy viendo. Seguramente no, pero desde hace seis meses me las he apañado para sobrevivir por mi cuenta; encontraré la manera de superar esto.Unos pasos a mi espalda me hacen girarme con un rápido giro sobre mis talones. Snipper me mira con soberbia.- ¿Qué haces fuera de tu barrancón, novata?-dice molesto-- Estaba viendo que había por los alrededores-trago saliva instintivamente, nunca me han gustado las personas intimidantes; pero tampoco me gusta sentir miedo a ser golpeada o reprendida-- Bien, en ese caso sabrás que no debes estar holgazaneando por ahí-suspira irritado y luego me señala mi barracón- mejor métete allí, novata. Y espero que no des problemas…-le oigo murmurar de nuevo mientras le doy la espalda siguiendo sus órdenes-
Cuando llego al barracón, me subo a mi litera dándole vueltas a los murmullos de Snipper. No puedo decir si son de hastío o simplemente que estaba hablando consigo mismo. Un hombre de unos treinta años aparece al poco con la cara tensa y nos hace salir del barracón. Le obedecemos, aunque una parte de mi cabeza me grita que me aleje de él; tiene una mirada despiadada. Nos grita que nos coloquemos en fila frente a la puerta del barracón; nos colocamos y empieza a pasar revista. Esta situación me recuerda a cuando fui elegida hará pocas horas. Siento como si fuera a empezar a vivir una pesadilla continúa, de nuevo.-          - María-grita mi nombre con tanta fuerza que doy un ligero respingo antes de depositar mis ojos en él-
-          - Sí-me lanza una mirada sorprendida y comienza a reírse-
-         -  Cada vez llegan mujeres menos intimidantes-se enjuga una lágrima y le lanzo una mirada asesina, sin poder evitarlo. El hombre ladea la cabeza como si hubiera visto algo por tan poco tiempo que no puede estar seguro de que ha pasado-  sigamos…-me lanza una mirada de soslayo antes de seguir nombrando gente. Me encierro en mi mente y llego a la conclusión de que demostrar que no soy una chica escuchimizada y llorona; puede ser mi mejor opción… pero he sido así casi toda mi vida. Suspiro, determinada a superar cualquier desafío- bien, todos estáis aquí. Lo primero que vamos a hacer es enseñaros a mantener vuestra cama hecha propiamente y a estar preparados para cualquier situación.
Entramos en el barracón y nos enseña una sola vez como quiere que hagamos la cama. Mientras lo hacía he observado cada minúsculo detalle, y lo he memorizado; espero que estos tres años limpiando casa ajenas para ganarme la vida sirvan de algo…
Comienzo a quitarle las arrugas a la cama, luego y con una agilidad que me sorprende incluso a mí; doblo las sábanas y coloco la manta encima. Todo está perfectamente colocado y sin una sola arruga. Me coloco con la espalda estirada frente a la base de la litera, sin mediar palabra con nadie. Snipper entra en el barracón y observa desde el marco de la puerta cómo hacemos las cosas. Le miro fijamente a los ojos por un instante, antes de fruncir el ceño al notar como el hombre de treinta años manosea mi cama.-         -  Hm… no está mal-asiente con la cabeza y deshace la cama con una facilidad irritante- vuelve a hacerla. Repetirás el mismo proceso hasta que te diga que pares-sonrío divertida ante su petición- ¿de quién te crees que te estás riendo?
-         -  No me estoy riendo-le miro con seriedad-
-         -  Cuando te refieras a alguien superior que tú, llámale señor-me lanza un mirada bastante amenazadora-
-         -  No me estoy riendo, señor-reculo un poco mis intenciones-
-         - ¡Pues empieza a hacer esa maldita cama de nuevo!-me grita tres centímetros de mi cara-
-         - Sí, señor-le lanzo un mirada de desagrado y comienzo a hacer la cama. Me sale igual de perfecta que antes-
-         - Hazla otra vez-la vuelve a deshacer-
-         - Sí, señor-la vuelvo a hacer, esta vez más rápido-
-         - Otra vez-la deshace-
Y así durante casi una hora. Cuando se cansó, decidí que cualquier superior iría a martirizarme psicológicamente; pues quitando a Luz de la ecuación, soy la más débil físicamente. Le lancé una mirada llena de rencor y me obligué a voltear la mirada al frente justo cuando comenzó a percatarse de que le estaba mirando.Vuelve a hacer la misma cara que cuando pasó revista y me asesta una bofetada, que hace que me tambalee intentando no perder el equilibrio. Me toco la mejilla y suspiro irritada. Cuando vuelve a levantar la mano para golpearme, Snipper le para a medio camino. Le miro seria, intentado disimular mi asombro.-          - Springfield, no debes cebarte con las enclenques-Snipper le asesta un puñetazo- porque todos podemos contra alguien mucho más débil.
-          - Sí, señor-Springfield asiente apretándose la mandíbula-
-          - Tú-me señala con el dedo- tienes derecho a un golpe en la cara. No te contengas-frunzo los labios y miro a Springfield agachándose un tanto para que llegue perfectamente a su cara. Abro los dedos y los cierro, antes de golpearle como golpeé a aquellos que intentaron robarme cuando vivía en la calle. Noto como me crujen los huesos y una sonrisa de satisfacción surge en mis labios-
-          - Ah…-se aleja de mí y puedo ver la marca de mis nudillos en su cara- eso ha sido un buen golpe-me mira sorprendido-
-         -  Bueno, por ahora podéis ir a la cafetería a cenar. Tenéis una hora y media, no os demoréis mucho-asiento en silencio y camino fuera del barracón-
Noto la mejilla hinchada, pero intento no hacerle mucho caso. Cuando llego a la cafetería hay una cola enorme. Cojo una bandeja y empiezo a hacer cola, armada de toda mi paciencia. Al cabo de cuarenta y cinco minutos no me he movido del sitio. Así que usando lo que aprendí robando en las calles, me cuelo entre las personas de la cola hasta ponerme en el siguiente puesto. Me sirven la comida y me siento en el primer lugar libre que veo. Como con rapidez pero sin llenarme el estómago de mala manera. Cuando termino salgo de la cafetería y voy al barracón. Me coloco al lado de mi litera con tranquilidad y espero hasta que Snipper aparece de nuevo. Cuando aparece soy la única que está dentro. Vuelve a murmurar algo y me obliga a salir del barracón. Cuando salgo fuera, veo que el resto está todavía masticando o cosas por el estilo. Snipper se cruje el cuello con toda la naturalidad de mundo y al hacerlo me fijo en que suspira repetidas veces. Entonces nos mira y con expresión desanimada; nos dice que vamos a ir a correr un rato.Mierda. Nunca he sido buena corriendo. Comenzamos a un trote generoso, que pronto acaba con mis fuerzas; pero me niego a parar. Estos seis años de robar y todo lo demás sólo ha hecho que aprenda a hacer sprint, jamás he corrido más de diez minutos seguidos. Cuando nos hace subir por una colina, comienzo a quedarme atrás; pero no demasiado. Me motivo a mí misma pensando en la ducha que podré darme después de esto.

Sin saber muy bien cómo, consigo terminar el recorrido sin parar ni una vez. Aunque ahora me falta el aliento, siento como si los pulmones me ardieran. Snipper se acerca y cuando veo como levanta la mano, me escurro hacia su izquierda sin pararme a pensar. Me mira a los ojos antes de enseñarme una compresa fría para mi mejilla.-          - Gracias, señor-cojo la compresa y me apresa por la muñeca-
-          - Si hubiera ido a golpearte, te hubiera golpeado más veces por apartarte. ¿Por qué lo has hecho?-entrecierra los ojos, escrutando mi cara-
-          - He actuado sin pensar, señor-jadeo, todavía falta de aliento- no se volverá a repetir, señor-me suelta la muñeca, y se aleja haciendo su característico murmullo-
Voy a la duchas y me ducho frotándome con fuerza la cabeza para quitarme la sensación de picor, de después del corte de pelo. Me pongo unos pantalones de camuflaje y una camiseta de tirantes verde oscura. Luego coloco la compresa fría en mi mejilla, ahora me duele mucho menos; pero se ha tornado de un color morado oscuro. Me paso la mano por el pelo y me miro en uno de los diminutos espejos del baño. Tengo hinchada la mejilla y unos de mi ojos color miel está parcialmente tapado por el hinchazón… suspiro y me voy a mi cama. Mañana espero que sea un día mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario