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jueves, 26 de marzo de 2015

Capítulo seis: Monstruo, o eso quiero creer.

Así, cuando llego la hora del circuito; por una vez en mi vida, me sentí preparada para lo que fuera. “Que equivocada estoy…” eso pensé antes de oír el chasquido en mi cabeza.
Mi mente se vuelve una blancura infinita y mi respiración tranquila, cojo el equipo que me ofrecen en una cutre mesa plegable de metal y suspiro.
 Comienzo con la prueba de tiro y la hago decentemente. Cuando termino me llevan a una especie de ring para hacer combates cuerpo a cuerpo. Para mi sorpresa gano todos. La peor parte llega cuando tengo que hacer una simulación de un ataque. La adrenalina llena mi sangre y entro en el circuito. No sé porque pero me muevo por instinto y termino destrozando los maniquíes.

Cuando salí de la prueba suspire con fuerza. Parece que me ha salido mejor de lo que pensé. Mientras caminaba perdida en mi mundo, alguien me golpea en la nuca. Pierdo el conocimiento rápidamente.
Cuando vuelvo en mí, estoy atada a una silla de pies y manos. La silla no se mueve. Suspiro para relajarme y espero en silencio. Observo a mí alrededor; parece una habitación no muy grande porque sólo hay una bombilla en el techo. La puerta se abre y aparece un muchacho que me suena de vista. Viene con un cuchillo en la mano, sonriente.

-          Veamos…-da una vuelta a mi alrededor- no eres gran cosa-sonríe-
-          Hola-saludo con tranquilidad. La adrenalina se ha disparado y me hace sentirme calmada y preparada para cualquier cosa-
-          Interesante-se sienta enfrente de mí-me han dicho que te gustan los cuchillos-me enseña en cuchillo militar. Su filo brilla letal- ¿quieres jugar?-sonríe maliciosamente-
-          De acuerdo-asiento con la cabeza-
-          ¿No preguntas que juego es?-niego- tu verás-coge el cuchillo y apunta a mi derecha. Miro hacia allí y veo Luz; la ira comienza a surgir en la boca de mi estómago- lanzaremos cuchillos. Gana quien le  corte un mechón de pelo-asiento-

Cojo el cuchillo y jugueteo con él en mi mano. Está descompensado… pero creo que puedo hacerlo. Suspiro y cierro los ojos. Apunto y lanzo. El grito de Luz desaparece cuando un mechón de pelo cae. El chico asiente y lanza el cuchillo. Éste se clava en el brazo de Luz. La sangre comienza a manar y ella llora de dolor.
Miro al chico y aprieto los puños. Aprovechando que estoy soltada de manos, lo agarro del cuello y hago presión. Intenta clavarme un cuchillo pero me atraviesa la palma de la mano que he usado para pararle. Cuando los ojos se le ponen blancos, uso el cuchillo de mi mano y me desato completamente. Cargo a Luz y salgo corriendo de allí. Oigo gritos y pisadas a mi espalda, pero corro con todas mis fuerzas.

Llego a una zona arbolada y nos subo a un árbol. Tapo su boca por si acaso. Los soldados que nos perseguían pasan de largo. Espero hasta asegurarme de que no nos encuentren.
Bajamos del árbol y caminamos. Cuando sale el sol me oriento hacia el este; dónde supongo que estará nuestro campamento. Pasan las horas y los árboles no desaparecen. Asique cargo en mi espalda a Luz y escalo un árbol. Estamos cerca del campamento. Bien.

Al caer la noche llegamos. Luz está débil por la pérdida de sangre, pero la atienden rápidamente. Cuando estaba a punto de entrar en la enfermería, Snipper me retiene.

-          ¿Dónde estabas?-le explico lo ocurrido y niega con la cabeza- esas eran unas prácticas sorpresa. ¿Mataste a tu examinador?-le miro impasible-
-          En esa circunstancia lo que más me preocupaba era Luz, además no me dio ninguna señal de que era amigo. Ahora, voy a curarme la mano-entro en la enfermería-
Cuando acaban con mi mano voy a ver a Luz. Mi cuchillo le araño la cabeza… me alejo de ella. Salgo a fuera y camino otra vez perdida en mi mundo. Cuando alguien aparece a mi espalda me giro sin dilación. Es Snipper.
-          Tu examinador no está muerto… del todo. Está en coma-asiento-
-          Creo que no puedo ir armada o enfrentarme a situaciones de peligro-me mira con el ceño fruncido-
-          Como tú dijiste era una situación en la que tú no sabías si morirías o no. No le des vueltas-asiento alejando esos pensamientos de mi cabeza- por cierto, tus resultados son de los mejores, enhorabuena-sonrío alegre y veo como se queda sorprendido-
-          Lo logré-digo en un susurro emocionado- muchas gracias, Snipper-sonrío y hago un movimientos para abrazarle pero me paro a medio camino- gracias, señor-me voy corriendo al almacén donde he estado entrenando y me pongo los guantes. Necesito deshacerme de esta adrenalina-


Cuando me pesa el cuerpo voy a pasear entre los barracones. La gente habla y comenta lo que pasó. Las miradas de temor y repulsión me acompañan hasta que me pierdo tras la esquina de la cafetería.  Me miro las manos y suspiro; si esto es lo que soy, no pienso cambiar.