Epílogo: Pesadilla
Un sudor
frío me recorre la espalda cuando mi nombre se escucha en los altavoces del la
sala. Dos hombres uniformados salen a mi encuentro y no puedo escuchar nada más
que los latidos de mi corazón.
He sido
seleccionada… para ir a morir. Varias manos me obligan a levantarme y andar a
trompicones entre las numerosas sillas plegables de la sala. Doy un traspié y
no me da tiempo a volver a levantarme; por lo que me arrastran el resto del
tiempo.
Estamos en guerra y los soldados son seleccionados al azar por una urna
que contiene todos los nombres de los habitantes de España. Ha estallado la
tercera guerra mundial y nuestras fuerzas militares han sido completamente
diezmadas. Nuestro gobierno ha caído en manos de un dictador loco, que sólo
busca la victoria sin importar los medios para conseguirla.Yo voy a ser
internada en el campo de reclutamiento del norte, el que suele exportar
batallones a otros países. Todos los países del mar Mediterráneo se han
convertido en formadores de batallones.Cavilo
inexpresiva cuando choco con alguien al caer en la parte trasera de una
furgoneta militar. Es una niña de unos diez años, esto es inhumano. Le agarro
la mano mientras me fuerzo a sonreír; ella comienza a sollozar mientras
estrecha con fuerza mi mano.
Oigo como cierran las puertas y se enciende el
motor. No hay vuelta atrás, la pesadilla comienza.
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